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2012/06/19

2600 cuadros... en 1




El pintor Jason Mitcham centra su visión en todos esos no-lugares que están en todas partes. No-lugares que se urbanizan, se habitan y se degradan, en un ciclo vital sin pasado ni futuro. 
Para realizar esta animación de la canción "Head full of doubt/Road full of promise" de los Avett brothers, fotografió cada pequeño cambio que realizaba en el cuadro: 2.600 cuadros en 1.




En este video explica cómo se hizo:


web de Jason Mitcham

2012/02/02

Pintar la vida cotidiana de un super héroe envejecido.















El pintor Andreas Englund dice que el humor puede ser el vehículo para transmitir ideas que de otro modo sería difícil transmitir. El humor libera sus pensamientos y sus ideas de ser pretenciosas, al tiempo que le abre puertas a caminos y ángulos nuevos.


Andreas Englund nació en Falun, Suecia, en 1974. Ahora vive y trabaja en Estocolmo.


Tal vez sea mi manera de verlo, pero el suyo me parece un humor melancólico. Sus escenas son de un realismo que no deja espacio a ninguna vana esperanza, son descorazonadoras, aunque su super héroe vuele por los aires como es debido, o reúna a un grupo de gente en una celebración. Los puntos de vista son contemporáneos, los hemos visto en las películas, los comic, la televisión, y tienen ángulos propios de una cámara de fotos o de cine, más que de una persona. Su pintura, basada en el dibujo, con trabajo preciso de pincel y escasa materia, me recuerda a la pintura de Mark Tansey, otro pintor que introduce el humor en sus cuadros de factura realista y decimonónica, creando un contraste muy atractivo entre lo que dice y cómo lo dice.
Este super héroe envejecido es tan humano como cualquiera de nosotros, podríamos encontrarlo en la cola del supermercado o en la sala de espera del dentista y eso nos hace vernos a nosotros mismos con una objetividad y una compasión muy instructivas.




web de Andreas Englund


2010/10/11

Pintura mural en Philadelphia. A love letter for you.

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Approaching a City. Edward Hopper. 1946.



Si el pintor Edward Hopper viviera hoy día en Philadelphia, ¿pintaría así?


Su cuadro "Approaching a City", de 1946, parece haber inspirado la atmósfera y la paleta de color de este video de Will Roegge
El cuadro "Approaching a City" de Edward Hopper tiene una paleta de color sombría y densa, alejada de la paleta de otros cuadros suyos de temas urbanos, como "Casa junto a las vías del tren", de 1925, o "Pennsylvania Coal Town", de 1947, o "Early Sunday morning", en los que Hopper pintaba las sombras que se producen en un día soleado con una luz limpia y nítida. Una luz que daba ligereza a la soledad casi metafísica de los habitantes de sus pinturas. En una entrevista que le hizo John Morse en 1959, Hopper habla del miedo y de la ansiedad que hasta cierto punto nos produce el aproximarnos en tren a una gran ciudad y de cómo quiso captar ese sentimiento en el cuadro "Approaching a City". John Morse comenta que la primera vez que lo vió expuesto le llamó poderosamente la atención el juego de planos y volúmenes geométricos de este cuadro. Visto con ojos contemporáneos, llama la atención el muro que lleva al túnel, porque está vacío como un lienzo en blanco. Hoy día estos muros están seguramente llenos de pinturas, firmas y graffiti.






Edward Hopper Pennsylvania.jpg (55698 bytes)





El video del proyecto "A love letter for you" nos lleva a dar un paseo junto a las vías del tren y por las calles de la zona oeste de la ciudad de Philadelphia para mostrarnos las pinturas murales de Stephen Powers. El proyecto, patrocinado por el Programa de Arte Mural de la ciudad de Philadelphia consta de 50 pinturas murales y pudo recorrerse en un tren especial el día de San Valentín.


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¿Para cuándo un proyecto como el de Philadelphia Mural Arts Program en Barcelona? ¿Cuándo descubrirá el Ayuntamiento de Barcelona que promover y gestionar la creatividad con que tantos pintores murales llenan espontánea y gratuitamente las paredes de graffiti es mucho mejor que prohibirla? Lo que aquí se considera un problema, y por lo tanto se persigue y se prohíbe, en Philadelphia se promueve y se convierte en patrimonio artístico de todos.

Sigue soñando... 

  

2009/12/18

¡Pintura! Marina Núñez.


Pintura de Marina Nuñez, una pintora a la que admiro desde hace años, cuando vi un cuadro suyo en la exposición colectiva "Una locura", comisariada por Juan Bofill, en la que también participaba Jordi Saladrigas, en 2001(?). De pronto he caído en que no había escrito nada sobre ella, a pesar de recordar su cuadro durante todos estos años. Era una cabeza enorme, con una gama de color nada realista y una mueca como expresión. Pertenecía a su serie de cuadros "Locura" y aunque era otra, he decidido reproducir ésta cabeza porque es donde mejor se aprecia el contraste de azules y rojos, ya que es difícil en el pequeño tamaño de la columna de este blog producir el mismo impacto que me produjo ver el cuadro de 145 x 145 cm al natural. Creía recordar que el color del fondo era el mismo lienzo de lino sin imprimar, pero al ver las fotos de su web, ahora lo dudo.





















La memoria, dicen, reconstruye nuestros recuerdos cada vez que los evocamos y los va modificando con el tiempo.

Es el único cuadro que he visto de ella al natural. Al visitar su web, lamento no haber visto hasta ahora cuadros como éste de la serie "Ciencia Ficción" donde, gracias a un punto de vista cenital nos pinta una inquietante realidad sugiriendo que dos seres habitan un mismo cuerpo, aunque bien podría ser la representación de un pensamiento, un recuerdo, o bien de un proceso mental o capacidad de percepción.

Utilizar la pintura figurativa y el dibujo realista no para representar una realidad externa, sino pensamientos, emociones, procesos mentales, es algo a muchas mujeres pintoras parece interesarnos mucho.

2009/11/10

Balthus habla de Pintura, escuchamos.

Podemos tener la sensación de estar en la misma habitación y escuchar a Balthus hablándonos de pintura, al leer el libro "Memorias. Balthus". Durante sus estancias en la Rossinière, la gran casona de madera situada en una ladera de Enhaut, Suíza, Alain Vircondelet escuchó atentamente las reflexiones y los recuerdos del anciano Balthus, el gran pintor figurativo del siglo XX, contemporáneo y amigo de Bonnard, Rilke, Picasso, Giacometti, Mondrian, Malraux, entre muchos otros, que vuelve sobre sus pasos para recordar cuando siendo muy joven aprendía a pintar copiando en las salas del Louvre a Poussin y Lorrain, y cómo más tarde descubría en Italia a sus maestros Piero della Francesca, Massacio y Giotto, para volver a Francia concentrando su vida en la pintura de depurados, lentamente elaborados, intemporales y esenciales retratos, cuadros y decorados y finalmente regresar a Italia para dirigir durante unos años la Villa Medici en Roma. En estas conversaciones nos hace sentir cercanos a todos los grandes artistas que encontró en su vida, vivos y muertos, europeos y orientales, y nos expone sus pensamientos y procesos de trabajo para que podamos vislumbrar cómo ha elaborado sus cuadros. En el prólogo del libro , Paul Lombard explica:
"Cuando la melancolía caía como nieve sobre el Grand Chalet cubierto de escarcha por el viento, Balthus me tomaba interminablemente la mano para calentar la suya. Lo interminable se me hacía corto. Ese ladrón de calor encendía un pitillo detrás de otro y, con voz quebrada, me hacía compartir sus recuerdos más recónditos: "No sé -me dijo unos días antes de su muerte- si le he contado, Maître Paul -siempre me llamaba así-, cómo conocí a Antonin Artaud".

Oímos el ronroneo de algún gato que se acerca, y la voz de Balthus en un susurro:
"Hay que aprender a atisbar la luz. Sus inflexiones. Sus fugas y sus filtraciones. Por la mañana, después del desayuno, después de leer el correo, informarse sobre el estado de la luz. Saber si es posible pintar hoy, si el avance en el misterio del cuadro será profundo. Si la luz del estudio será buena para penetrar en él."
(...) "El estudio es el lugar de trabajo. De la dura faena. El lugar del oficio. Es fundamental. Es allí donde me recojo, como en un lugar de iluminación."
(...) "Me encantan esas horas que paso mirando el lienzo. Contemplándolo. Horas incomparables en su silencio."
(...) "Un cuadro o una oración, lo mismo da: una inocencia por fin alcanzada, un tiempo sustraído del desastre del tiempo que pasa. Una inmortalidad capturada."
(...) "Tengo fama de pintar un cuadro en diez años. Yo sé cuándo está terminado. Es decir, cuándo está cumplido. Ninguna pincelada, ni el menor rastro de color deben corregir el mundo por fin alcanzado, el espacio secreto por fin percibido. Fin de la larga plegaria pronunciada en el silencio del estudio. Fin de la contemplación silenciosa. Se ha acariciado una idea de la belleza".