Mostrando las entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas

2012/02/12

Joie: Pina Bausch, Klimt.

Der Fensterputzer, Foto: Detlef Erler para Tanztheater Wuppertal


Nelken, Foto: Ulli Weiss para Tanztheater Wuppertal

Des amis, un flacon de vin, du loisir,
un livre, un coin parmi les fleurs...
Je n'échangerai pas cette joie pour un monde,
présent ou à venir. 
Chams al-Dîn Muhammad Hâfiz



Campo de amapolas (1907) - Gustav Klimt (1862/1918)

Jardín. Gustav Klimt (1862/1918)
web Pina Bausch, bailarina y coreógrafa.
web Gustav Klimt, pintor.








2012/01/01

Ramón Gaya en Pestum


Ramón Gaya en el Palatino, 1958


Ramón Gaya (1910 - 2005) Pintor

PESTUM
Pobreza Divina




"En pocos lugares he sentido como aquí, en este mendrugo de lo griego, una emoción tan difícil, tan compleja, de solemnidad y mendicidad mezcladas. Aquellos templos me parecieron tres mendigos majestuosos, sabios (están construidos, como se sabe, con una piedra caliza llena de agujeros como una esponja endurecida o un rostro marcado por la viruela), y llegando a ellos desde Roma y lo romano –mi recorrido era ese-, me pareció que le pertenecían por completo a la cristiandad; comprendí entonces algo que ya sentía desde antes: que en lo griego hay mucho más cristianismo que en lo egipcio y lo romano, posiblemente por su absoluta falta de soberbia, de enemistad, de terquedad materialista; lo egipcio y lo romano son dos energías voluntariosas, empeñosas, hábiles, es decir, privadas de la Gracia, y por eso las veremos actuar siempre como si fueran dos ingenieros concienzudos, desconfiados. En lo griego hay una limpieza que vale lo que la pobreza en lo cristiano, que son, quizá, una misma cosa, una misma purificación. Lo egipcio y lo romano se producen, viven como enfrentándose a lo que pueda venir, imponiéndose a la Historia misma, mientras que lo griego no parece sospechar competencia alguna, y, salvo su incurable ideal de perfección, todo en lo griego nos resulta natural, sencillísimo. Lo chino, lo griego y lo cristiano parecen fragmentos de una misma línea central, recta infinita, una línea que no es otra cosa que espíritu, más aún, alma sola, el Alma. Lo griego –como lo chino y lo cristiano- está siempre lleno de creencia, de trascendencia, de fatalidad –sí, de fatalidad, y por lo tanto, claro es, de salvación-; lo griego quiere perdurar y no, como Egipto y Roma, durar simplemente. Lo chino, lo griego y lo cristiano quieren perdurar porque perdurar es un sentimiento, mientras que durar no es más que un propósito. Ante aquellos templos de color pan, oro pan, caí en la cuenta de que todo cuanto los historiadores de arte han creído ver en lo griego de perfección estética, de perfección estilística, no es más, en realidad, que ascetismo, pobreza divina."

Ramón Gaya. Italia 1953.


El Coliseo, Roma, 1956.
Pintura de Ramón Gaya.


web de Ramón Gaya
blog sobre Ramón Gaya
Ramon Gaya en wikipedia


Ramón Gaya en Firenze, 1959
Gracias a Ulises Cortés, por el texto de Ramón Gaya.
web de Ulises Cortés


fotografias de Pestum: Rolf Gross

2010/01/28

Presentación del libro Journal de voyage.


azulbleu presenta el libro "Journal de voyage", que muestra en detalle la serie de siete cuadros de Nuria Armengol, realizados entre noviembre 2006 y abril 2008. Puede verse completo y puede comprarse en la web de blurb
Aviso:  Actúa como bálsamo para las prisas, antídoto para los enfados y estimulante de la actividad cerebral. No tiene contraindicaciones y puede consumirse tantas veces como se quiera, sin necesidad de receta médica.

No hay ningún camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino.
Proverbio tibetano.



Texto de introducción que aparece en el libro:
Esta serie de siete cuadros se desarrolló como las etapas de un viaje que se han dejado al azar. El título me lo dió la lectura del libro "Journal de voyage", la correspondencia que durante cuarenta años mantuvo la intrépida viajera y orientalista francesa Alexandra David-Néel con su marido. Esta viajera salió de Argel en 1910 hacia Oriente, sin saber que permanecería allí durante treinta años. Recorrió y vivió largas temporadas en Japón, India, China y Tibet, mientras estudiaba budismo, hinduismo y otras filosofías orientales, siendo la primera mujer occidental que entró en Lhasa en 1924, la capital del país que entonces estaba cerrado a todos los extranjeros: el Tibet.

Inicié la serie “Journal de Voyage” como un viaje del que no tenía un destino fijado de antemano. Sólo sabía que sería un viaje en varias etapas y que esas etapas serían siete cuadros, sin determinar de entrada exactamente cómo serían, dejando que cada cuadro terminado me llevara al siguiente. Estos cuadros relatan un viaje simbólico, una transformación interior, no son un reportaje de viajes, por lo que les dí desde un principio un denominador común visual para que compartieran aquello que miran todos los viajeros: el horizonte. De manera que la línea del horizonte se mantiene a la misma altura en los cuadros 1, 2, 4, 5 y 6, y permanece indicada en los cuadros 3 y 7. Respecto a la niña protagonista de esta serie de cuadros "Journal de voyage", quería hacer evidente su evolución de niña a joven y de joven a adulta, durante la que sufre auténticas metamorfosis interiores, por lo que cambio su aspecto en cada cuadro. Lo mismo les ocurre a los animales y objetos que la acompañan. El paso del tiempo forma parte del viaje y esta serie es una secuencia temporal que abarca varios años en la vida de la niña. Al mismo tiempo, dado que la mejor hora para iniciar un viaje suele ser al amanecer, situé en ése momento el primer cuadro y asigné la noche cerrada al último cuadro. De este modo viajaríamos con las distintas luces del día, recorriendo el arco luminoso completo de una jornada. 






La vida se manifiesta como una danza ininterrumpida de acontecimientos. La serie no queda cerrada en el cuadro “Journal de voyage 7”, que será algún día un nuevo inicio.